Y el día después: a seguir luchando … – Begoña Marugán Pintos

Begoña Marugán PintosCon mi cabeza del húmero derecho destrozada y una costilla rota, a las siete de la mañana ya sentía que el día 1 de febrero era un día histórico para el vapuleado y arrinconado feminismo. No era posible entonces vivirlo en vivo y en directo, pero de algún modo, yo también me sentía allí. Las fotos de alegres mujeres en estaciones y vagones de trenes mostrando orgullosas pancartas reivindicando su derecho a decidir sobre su vida y su cuerpo no se hicieron esperar.

Las redes sociales eran esa mañana, a pesar de los inhibidores que había en la manifestación, la demostración evidente de que la historia no vuelve atrás. Estas mujeres de hoy podemos ser incluso las mismas, pero somos, sentimos y actuamos de modo diferente. Quienes quieran hacer retroceder a la mayoría de este País un cuarto de siglo o más no lo van a lograr. Generaciones enteras de españolas hemos sido educadas en una serie de libertades y derechos. ¿Qué deberían haber sido más? No lo dudo; pero tampoco me cabe ninguna duda de que no nos van a arrebatar lo que es nuestro. Y no nos lo van a quitar porque no nos vamos a dejar, porque estamos creando una resistencia colectiva y por abajo.

Lejos de buscar héroes o caudillos, nos encontramos, coincidimos y confluimos desde una actitud positiva, activa y de empoderamiento. El “alguien se queda”, que se corea por personas anónimas que se oponen con su cuerpos al desahucio de alguien que no conocen, el “pon la basura en el banco” en solidaridad con las y los basureros de Madrid, la batalla ganada para el bienestar y la salud de toda la población madrileña por la Marea Blanca o la apuesta segura por el cierre de esas cárceles para inmigrantes que son los CIEs dan muestras de que la cohesión social no se ha roto, sólo se está rearticulando sobre otras bases, con nuevas y cada vez más amplias alianzas, frente a un “otros” que aunque aparentemente es rico, poderoso, estructurado y despectivo con la mayoría no lo es tanto.

Sabemos que juntas y juntos podemos cambiar este triste destino. Que el peor de los males es la apatía y la indiferencia. Somos partículas de poder y por eso junt@s “podemos”. Parte de la fuerza del poder reside en la creencia en nuestro miedo, pero no tenemos miedo y lo estamos demostrando. Nos empezamos a sentir fuertes cuando nos vemos y nos reconocemos y apuestas tan duras como la reforma de la Ley de aborto han ayudado a visibilizar esta fuerza; una fuerza que no solo es de las mujeres sino de toda una población que desprecia que no nos traten como sujetos.

Las mujeres llevamos siendo sujetos sujetados siglos de historia, pero en la exhibición de hoy veo el cambio de modelo de dominación patriarcal. Y sí, tendremos que seguir ¡que remedio! Pero a veces las alegrías te llegan por donde no te lo esperas y mira por dónde el reaccionario Gallardón ha ocasionado uno de los mayores hitos del feminismo cuando estábamos viviendo nuestras horas más bajas y la crisis había reducido la igualdad a un adorno. Después de este éxito, aprovechémoslo y sintámonos más fuertes para seguir dando tanto la batalla contra esta reforma de la ley de aborto, como a cada una de las viejas y nuevas disputas; así que el día después todas y cada una, desde donde estemos y podamos aportar: a trabajar por nuestros derechos.

Begoña Marugán Pintos

Integrante del Gidyj

Publicado en: CC.OO

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